miércoles, 22 de marzo de 2017

94º ASALTO: EL PROFESIONAL (Antología de microrrelatos policiales)


El profesional
Limpió la pistola y la cargó con una sola bala. Esta vez sería algo rápido. No dejaría pistas, ni testigos. Había cobrado por adelantado, como siempre, en una cuenta suiza. Era el mejor y lo sabían. Y por eso habían recurrido a él. Porque era el único que podía hacerlo. Porque nunca hacía preguntas. Porque nunca temblaba. Porque nunca dudaba. Esta vez tampoco. ¿O sí? Gozaba de un prestigio que no estaba dispuesto a arruinar con las estúpidas dudas que empezaban a acecharle. Los que le habían contratado lo sabían y por eso, precisamente, le habían contratado. Había recibido el encargo, como siempre, en un apartado de correos: un sobre con una foto y un nombre que ni siquiera necesitó leer. Era, ante todo, un profesional: el mejor. Así que cogió la pistola y se la llevó a la sien, aunque esta vez el pulso le tembló ligeramente.  


Este microrrelato has sido incluido, junto con "Novela negra",  en la Antología de microrrelatos policiales "Dispara usted o disparo yo", de la revista digital de microficción Brevilla, realizada por Liliana Elphick, que incluye más de 170 escritores de Chile, Argentina, Estados Unidos, Venezuela,  Portugal y Brasil, Canadá, Ecuador, Nicaragua, Bolivia, Cuba, Guatemala, Perú y España.

La antología se puede descargar de forma gratuita a través del siguiente enlace: 

martes, 14 de marzo de 2017

93º ASALTO: EL MURO (SELECCIONADO EN LA MICROBIBLIOTECA)

EL MURO

Desde lo alto del Muro observo el cielo. Uno de esos pájaros tan raros sobrevuela el llano Infinito. Si aguzo la mirada puedo distinguir, en la lejanía, hombres que lo atraviesan, cual hormigas, en carruajes extraños. Pasan de largo, sin acercarse siquiera. El Muro los ahuyenta, como el fuego a las alimañas. Lo levantaron los antepasados de nuestros antepasados por obra y gracia del Señor, en el año uno de nuestra era, para protegernos de las tribus de las montañas y los bárbaros del este.

Tardaron décadas en construirlo. Todos sabemos sus medidas. Quince cuadernas de alto –el equivalente a cien hombres adultos– por tres de ancho. Las aprendimos de pequeños, como aprendimos sus límites: “Al norte, con las montañas Nevadas; al sur, con el río Azul; al oeste, con el llano Infinito; y al este, con la tierra de la Peste”, recitábamos en la escuela. Dentro del Muro tenemos todo lo que necesitamos: campos de trigo y maíz, caza en abundancia, bosques y canteras. Nadie jamás osó atacarnos. Pero esos pájaros insólitos. Vuelan tan alto que ni nuestro mejor arquero podría alcanzarlos con sus flechas. Hace tiempo que los veo. Dejan un rastro de humo blanco en el cielo que me inquieta.



Este microrrelato ha sido seleccionado en febrero en el concurso de La Microbiblioteca.
El ganador del mes en castellano fue Víctor Lorenzo con Coraje y en catalán Elena Rovira con Rubik. Podéis leerlos aquí.
En castellano también fueron seleccionados Se precisa vidente, de Francesc Barberá, Chichén Itza, de Raúl Garcés, Gallina vieja hace buen caldo, de David Vivancos, y adversarios de Lola Sanabria.Podéis leerlos aquí.
Por mi parte, muy feliz de volver a colarme en el libro anual de La Microbiblioteca.


jueves, 9 de marzo de 2017

GANCHOS DE IZQUIERDA: NANORRELATOS SELECCIONADOS EN CUENTA 140


Terminada la temporada de microrrelatos del Concurso Cuenta 140 de El cultural, el suplemento idem de El Mundo, que modera Juan Aparicio Belmonte, dejo por aquí algunos textos que se me colaron en las finales semanales:

Sobre el FOOTING:

Cuando salía a correr, su mujer aprovechaba para acostarse con el vecino. La tarde que consiguió su mejor marca los pilló en la cama.

Con el tema del CREPEPELO:

Iba vendiendo la loción salvadora de pueblo en pueblo. Todo iba fenomenal hasta que volvió a ese lugar en el que no recordaba haber estado.

Y estos tres sobre el SECADOR:

Apuntó a su mujer con el secador y disparó. Ella cayó fulminada al suelo. A continuación, se intentó suicidar, pero ya no funcionaba.

Desde que en el microrrelato metí un secador dsprciron l myorí d ls vocls.

Estaba mojada y bajó otra vez a pedirle el secador al vecino con una toalla enrollada a la altura del pecho, pero su mujer ya había vuelto.

De propina, uno sobre MODAS SINGULARES que, aunque no se coló en la final, a mí me hacía gracia:

Tras presentarse desnudo en la fiesta budista, se convenció de que lo que debía ponerse de una vez para estar a la última, era el sonotone.

Ahora toca poesía, con Joaquín Pérez Azaústre, no sé si me atreveré. Pero si alguien quiere probar...


98º ASALTO: OLA DE CALOR (INCLUIDO EN LA MICROENCICLOPEDIA)

Ola de calor* Desde que volviste, las temperaturas no paran de subir y los poetas se evaporan al sol, dejando un charco de letras sobr...